domingo, 21 de diciembre de 2008

capitulo 59. NANAS PARA DORMIR AL DIABLO

UN BESO PARA EL VECINO DEL SÉPTIMO B

Ella soñó que moriría al día siguiente. Y no quería marcharse sin besar al vecino del séptimo B.

No se sentía capaz de hacerlo. Tenía suficiente valor para aceptar su muerte, pero tocar a la puerta del vecino y mendigarle un beso era una proeza que se sentía incapaz de acometer.

Por eso decidió dejarle un beso anónimo, oculto, invisible, agazapado en un lugar inesperado, como una mina anti-persona.

Llamó a la puerta del séptimo B. Balbuceó la más sosa de las excusas con torpeza. Siempre resulta irónico que la excusa más sosa consista en pedir sal.

Mientras el vecino del séptimo B se marchaba en busca del salero de la cocina del séptimo B, ella entró corriendo al comedor del vecino del séptimo B, se acercó a la mesa en la que solía desayunar el vecino del séptimo B, cogió la taza favorita del vecino del séptimo B, ésa misma que ella le veía utilizar todos los días, cuando le espiaba a través de la ventana... Besó apasionadamente el borde de la taza del vecino del séptimo B... para que, cuando el vecino del séptimo B se la llevase a la boca al día siguiente, bebiese sin saberlo el beso más hermoso que salió jamás de los labios de la vecina del vecino del séptimo B.

Y allí quedó la taza, orgullosa de convertirse en mensajera, en puente de comunicación entre dos labios... mientras el salero se marchaba del apartamento, un poco triste por verse convertido en una triste excusa.

Al día siguiente, ella conducía por sinuosas carreteras que la separaban de su lugar de trabajo. De repente, se sintió desvanecer. Descubrió demasiado tarde que había entregado tantos latidos de su corazón en un solo beso, que ahora ese pobre corazón no alcanzaba a latir en condiciones.

Se desmayó sobre el volante... y el vehículo, obediente, se desmayó también, sobre el barranco más cercano. Y al fondo del barranco había un glaciar.

Ella dejó de tragar agua cuando se le congelaron los pulmones. Quiero pensar que falleció feliz, porque hay que ser la mujer más feliz del mundo para legar a dicho mundo un cadáver tan hermoso...

A la mañana siguiente, el vecino del séptimo B posó los labios en el borde de su taza favorita...

... y se murió de frío.


Un relato de Juan José Ramírez Mascaró.

27 comentarios:

dr. X dijo...

Hola. Que buen relato.
Que bien escrito. Me ha gustado muchisimo.
Hasta luego

Snow dijo...

Pues me ha gustado mucho el relato^^

Rocio dijo...

Joder que bueno! me ha encantado.

Menda dijo...

Pues nada mal, no.....lo de morir de frío me parece tannnnnnnn kafkiano.........

Un saludo.

Suki dijo...

Gran relato...Ahora es cuando siento envidia de quien escribe algo así, de quien es capaz de contar una historia como esa...
Gran relato, y gran final...

Silvia dijo...

Qué preciosidad la verdad...

Anyra dijo...

Muy bueno. Leyendo esto me entran ganas de ponerme ahora mismo a continuar con mi novela. El final me gustó mucho.

sandra dijo...

Muy bueno... Me ha gustao mucho ;)

Un besote!!!!!!!

saroide dijo...

BUENÍSIMO. Esta genialmente escrito y tiene muy buenos giros.

Álvaro dijo...

Buena literatura.


Abrazos.

Sandra dijo...

Que bonito y triste. Maravillosos.

Pequeño perdedor dijo...

Qué triste y qué tierno. Ha molado. Lo malo es que, al leer cosas asi, uno se deprime porque piensa: Ni en mil años escribiría algo capaz de generar los sentimientos que provoca esta pieza".

Alex dijo...

Muy bueno el relato, es estremecedoramente bello.

Saludos!

Arwen dijo...

Me ha gustado mucho...el final con sorpresa!!! y transmite mucho sentimiento...gracias por compartirlo, besos

AniMcDowell dijo...

Es genial.

Me recuerda la cantidad de relatos que tengo por ahí ya olvidados.

Que gran historia en tan poco espácio.

Precioso.

Dale un abrazo al autor.

Lili dijo...

De lo mejorcito que he leido en mucho tiempo.
Un saludo

tita hellen dijo...

Muy triste, pero estupendo, me ha encantado

dexter dijo...

Chapeau.

Gatubera dijo...

Que bonito... que bien escrito esta. Como me ha gustado. Precioso.
Un gran saludo

carlitos dijo...

Un relato precioso. Hay que ver lo que puede hacer un beso.
Muy bonito. Me ha gustado mucho.
Salu2

papanatas dijo...

Pues si que es un gran relato.
Me ha sorprendido muchisimo.
Un saludo muy grande.

inesuja dijo...

¡¡¡qué bonito!!!

Juanjo Ramírez dijo...

¡Cielo santo! ¡Cuánto comentario junto en tan poco tiempo! ¡Y todos positivos! Es casi irreal...

Mi gracias una vez más por publicarlo, Chache!!

Me alegro de que haya gustado... La redacción del relato no es precisamente impecable, pero os aseguro que está escrito con muchíiismo caríño.

Gracias a todos!

huertas dijo...

Hola. Me ha encantado. Me ha gustado mucho como esta escrito. Me ha gustado mucho el final.
Maravilloso.
Un saludo

Fry dijo...

Buen relato, si señor.
Da gusto pasar por aqui y encontrarse cosas como estas.
Saludo

Bender dijo...

Pienso lo mismo que Fry... es una maravilla leer cosas asi.
Un saludo, trozo de carne

El chache dijo...

Muchas gracias a todos por pasar por aqui y comentar.
Quiero agradeceros en nombre de Juanjo Ramirez vuestros comentarios.
Un placer teneros cada dia aqui. Sois geniales. Sin vosotros habria dejado el blog hace mucho tiempo, y cada dia me animais a escribir mas y mas.
Un gran saludo